Primer cigarro.
Cada abrazo hace que los ojos se nublen más y la garganta se retuerza hasta quedar muda.
Las palabras no son más que tonterías; no lograron nunca hacerme sentir mejor. Se trataba de
ver quien consolaba más, aunque otros pensaban que se trataba de apostar al que se quedaría
más tiempo y algunos sólo lo tomaron como una reunión social. Me molestó el hecho de que
había quienes si quiera sabían a bien, de qué o de quién se trataba. Unos que fueron sólo para
quedar bien con el suegro. Me paré, lloroso y arrastrando los pies. De nadie quería saber más.
Segundo café.
La más jodida, sin duda, era la viuda. No se levantaba del largo sillón que resguardaba la caja
como soldado; bien firme y de frente. Y aunque seguía reunida con sus hijos, el dolor
permanecería ahí el tiempo que él ya no estuviera… cada despertar. Ahora sólo de ella
dependería su vida, y lo que antes había planeado en una hermosa vejez junto a su fiel
esposo, serían años de soledad.
Tercer cigarro.
En vez de inconsolable llanto, soltaba carcajadas al aire. Ahora nada parecía tener sentido;
prefiero burlarme de la vida que pelear con ella.
Como si los acompañantes a mi pena no hubieran tenido una antes, sueltan la pregunta:
“¿Cómo estás?”, o peor “A todos nos toca”, “Fue un buen hombre”. Para la situación, lo mejor
que puede hacer la boca es besar.
Décimo cigarro.
Mi cabello era un desastre, y las bolsas que guardan lágrimas, peor. Pero eso sí: zapatos bien
lustrados y traje impecable, si no, la abuela hubiera estallado en rabia. A este tipo de penas, lo
peor es vestir de negro, o tal vez sea lo mejor; es cosa de pareceres.
Café 23
Si por mi fuera, me hubiera metido en la caja con él, para abrazarlo otra vez, aunque sabía que
nunca sería suficiente. Siempre querría otro así como él lo hubiera querido también. Era mejor
que se quedara ahí; encerrado y sin respirar… me hubiera gustado que él me consolara en su
propio funeral, aunque suene tonto.
…. cigarros.
Los dedos de su hermana no paraban de acariciar la caja. Tal vez la estúpida pensaba que si
trataba con cariño a la madera, ésta le devolvería a mi padre.
Demasiadas personas, lágrimas, abrazos, amistades reencontradas, familias reunidas, llantos,
risas, pésames, muchos cigarros, café y flores.
Agotador. Mañana otra cosa será.
1 Puntos de vista:
te quiero amigo y hermano! beso!
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